La impermanencia en el hombre

samsara

El hombre en su búsqueda por conquistar el máximo significado en la vida, ha construido majestuosos imperios y se ha iniciado en la empresa por la conquista del doloroso mundo físico. Haciendo uso de su entendimiento racional, ha creado la tecnología que busca crearle la mayor certeza, que pueda garantizarle su permanencia. Se ha empeñado en ella incluso a costas de negar la propia naturaleza de su vida, su estado impermanente.

Uno de los puntos centrales del budismo es la comprensión de la impermanencia de todos los fenómenos, nada dura para siempre, todo está en un constante cambio, en una apreciación taoísta, podríamos decir que” lo único que es permanente es la impermanencia”. Pero la impermanencia parece no ser observación únicamente propia de las filosofías del este. Uno de los conceptos básicos de la mecánica cuántica conocido como la ecuación de Schrodinger nos muestra la característica dual y fluctuante de las partículas subatómicas, lo que nos recuerda el dilema que la mente racional sigue sin poder comprender, y es que parece que entre más nos acercamos a lo fundamental de la realidad no encontramos más que una fluctuación probabilística, pero no encontramos nada sólido, nada concreto, nada permanente.

Solo conocemos la realidad que nuestros sentidos perciben, esto quiere decir que comprendemos al universo a través de la limitación de nuestros sentidos. Es a través de la percepción de nuestras limitaciones que creamos un entendimiento de la vida. Una de nuestras más grandes limitaciones es que no podemos vivir en un estado de paz permanente, si bien alcanzamos algunas veces periodos de felicidad, estos son seguidos de momentos de perdida y de infelicidad, y es que vayamos a donde vayamos tendremos que lidiar con la impermanencia de todo aquello que deseamos sea permanente.impermanencia1

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, es una de las máximas del buda, y es que aferrarnos es lo que nos produce sufrimiento, no dejar ir. Nos aferramos a cosas materiales y personas pero sobre todo nos aferramos a ideas y emociones. Y lo que aun esta sobre todo es que nos aferramos a la idea del “yo”. Un yo completamente desconocido, al cual le hemos agregado toda una personalidad e historia, una serie de certezas y sobre todo una serie de dogmas, cuando sin siquiera sabemos algo de ese yo. Pasamos la vida tratando de crear una imagen sólida que pueda definir al yo, cuando todo es impermanente, ¡eso es tan cansado!. Debemos mantener una gran mentira cueste lo que cueste, porque a partir de ella hemos creado toda una vida, sin una profunda comprensión de su estado impermanente, y hemos dejado a un lado la comprensión de la muerte. Comprender la vida sin comprender la muerte no es posible. Es como si fuéramos en un carro a toda prisa hacia el precipicio y decidiéramos subirle el volumen al radio. No queremos saber nada de la muerte por que representa dolor, porque significa dejar ir.

Samsara es el término usado por diferentes religiones Darmicas (Budismo, Hinduismo, Jainismo) y algunas sectas esotéricas, cuyo significado es representado como el ciclo de nacimientos, muertes, renacimientos y reencarnaciones hasta alcanzar un estado de iluminación.

La reencarnación es un tema desconocido para las religiones monoteístas (exotéricas), sin embargo es el tema central de las religiones del este, culturas shamanicas alrededor del mundo y del misticismo (esotérico) tanto Cristiano (Gnósticos), Islam (Sufís) como Judío (Cábala).

Son muchos reportes de casos de niños que al empezar a hablar, dan descripciones muy detalladas de sus vidas pasadas incluso el momento de sus muertes. Regresiones hipnóticas en donde la persona describe con mucho detalle episodios de vidas previas, experiencias cercanas a la muerte y experiencias psicodélicas que nos traen casos de vivencias detalladas de vidas pasadas.

Es nuestro corto entendimiento y nuestra dificultad para abandonar los dogmas a los que nos hemos aferrado lo que evita que podamos acercarnos a tener una mejor comprensión de la vida, y es que esa comprensión la vamos a tener solo cuando dejemos de huirle a la muerte.

 

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